domingo, 5 de septiembre de 2010

El lugar sin limites

Basada en la novela del chileno José Donoso y dirigida por Arturo Ripstein, es de esas películas a las que no les tiembla la mano; rodada en 1977, nos cuenta una historia ubicada en un miserable pueblo prácticamente deshabitado, donde sus últimos pobladores luchan para sobrevivir a la miseria que les rodea (incluyendo la personal), sentenciados por un cacique protector y verdugo cuyas decisiones influyen drásticamente sus vidas. 

En la oscuridad, privados hasta de la luz eléctrica, una casa de putas olvidada sobrevive de memorias y esperanzas; es ahí donde podemos ver al caer la noche, el otro lado de su pasiva resignación: los prejuicios, rencores, bajas pasiones, desamparo y soledad, mientras la Manuela con su vestido rojo de  flamenco armada de la Leyenda del Beso con todo y huaraches, baila para salvar a su hija de la violencia gratuita y también para salvarse a si misma, de disolverse en la negrura de esa atmósfera putrefacta.

Ripstein es bien dark, si, mucha gente lo evita por lo mismo pero la verdad, que cosa más incomoda puede existir que hurgar en la condición humana. No le saquen, que de esta pelicula nadie se arrepiente verla.

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