Basada en la novela del chileno José Donoso y dirigida por Arturo Ripstein, es de esas películas a las que no les tiembla la mano; rodada en 1977, nos cuenta una historia ubicada en un miserable pueblo prácticamente deshabitado, donde sus últimos pobladores luchan para sobrevivir a la miseria que les rodea (incluyendo la personal), sentenciados por un cacique protector y verdugo cuyas decisiones influyen drásticamente sus vidas.
En la oscuridad, privados hasta de la luz eléctrica, una casa de putas olvidada sobrevive de memorias y esperanzas; es ahí donde podemos ver al caer la noche, el otro lado de su pasiva resignación: los prejuicios, rencores, bajas pasiones, desamparo y soledad, mientras la Manuela con su vestido rojo de flamenco armada de la Leyenda del Beso con todo y huaraches, baila para salvar a su hija de la violencia gratuita y también para salvarse a si misma, de disolverse en la negrura de esa atmósfera putrefacta.

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